
La Caracola Lola

Gabriel Manuel Gallego Espinosa
Diseñador gráfico, editorial y web
by admin5785
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La huerta de Murcia es un paisaje con gran riqueza histórica, ecológica, cultural
y patrimonial que ha sufrido el abandono y el impacto de un crecimiento
urbanístico desordenado y poco sensible a sus valores. Combina ecosistemas
de ribera, huertas y red de riego tradicional. La cartografía a una escala suficiente
para apreciar su patrimonio cultural y natural es escasa. Este proyecto
titulado La Memoria del Agua de San Ginés (2019-2020) aspira a crear un mayor
sentimiento de pertenencia y arraigo a través del proceso creativo y colaborativo
materializado/realizado con el dibujo de mapas que incluyan sus ríos,
acequias, brazales y pozas. Además, esperamos que genere conversaciones
sobre la situación de estos parajes huertanos y que anime a otros a desarrollar
iniciativas similares en sus poblaciones. Siguiendo los pasos del proyecto
Assáqya, acequias de Era Alta y San Ginés (2017) desarrollado por los centros
culturales de Era Alta y San Ginés, nos proponemos señalar y compartir los
caminos del agua.
Han sido diversas las estrategias utilizadas en esta investigación. Por una parte,
vecinos de San Ginés, de pedanías colindantes y estudiosos de la Huerta y
su historia nos han acompañado en la exploración del lugar en los tres recorridos
realizados. Seguimos el murmullo del agua y localizamos las acequias que
riegan la zona a pesar de que la mayoría están ocultas bajo el asfalto, transmutadas
en tubos de hormigón. Las personas que nos acompañan comparten
con nosotros sus conocimientos sobre los diferentes lugares visitados.
Después de cada recorrido, nos reunimos con los participantes en el centro
cultural para poner en común lo aprendido en las exploraciones y comprobar
la corrección de los topónimos y la localización de los elementos identificados.
En ocasiones, incluso los colaboradores que asisten a estos encuentros
se animan a dibujar y surgen nuevos hitos patrimoniales o paisajísticos. La
necesidad de ampliar la información nos invita a contactar con otras personas
que relatan valiosas memorias personales de su infancia y juventud asociadas
a un paisaje transformado que describen in situ. Así, en este proceso de
investigación y creación, también vamos poco a poco tejiendo una comunidad
vinculada al proyecto y al territorio.
Por otra parte, indagamos en cartografía histórica y realizamos un estudio
comparativo para identificar el sistema de riego, ríos, ramblas, sus nombres y
evolución. Nos referimos, entre otros, a planos como el realizado en 1809 por
Pablo del Villar que recoge toda la huerta de Murcia o a las fotografías de vuelo
realizadas en 1929 por Julio Ruiz de Alda.
Completamos la información visual con la consulta de bibliografía relativa a la
Huerta, destacando publicaciones como Repartimiento y Repoblación de Murcia
en el siglo XIII (Torres Fontes, 1990), Continuidad y cambio en la huerta de
Murcia (Francisco Calvo García-Tornel, 1982), Agua e irrigación en la Murcia
árabe (Robert Pocklington y Alfonso Carmona, 2008) o Agua y enfrentamiento
entre poderosos en Murcia durante el siglo XVIII (La construcción de El Reguerón)
(Hernández et al., 2015).
Entusiasmados por lugares visitados como la Poza de las Barracas o el Canal
de los Horneros y ante la imposibilidad de recoger todos los valores de estos
enclaves en una primera visita, volvemos a los mismos para observarlos
con más detenimiento. Esto nos permite completar la información incluyendo
otros elementos como puentes, partidores o árboles. Asimismo, nos encontramos
de forma inesperada con otras personas que nos aportan más recuerdos
y detalles que enriquecen nuestra visión y los propios mapas. Comprobamos
que algunos rincones están tan cargados de memoria y patrimonio hidráulico
que consideramos necesario hacer mapas a una escala mayor para recoger
toda esa riqueza. Es el caso del Rincón de los Maurillos o del tramo de la Acequia
Mayor de Barreras entre La Agramansa y Molino del Rey.
Es importante señalar que el sistema de riego representado recoge las acequias
y brazales más importantes. Sin embargo, existen muchos más brazales
pequeños y canaletas que completan esta inteligente red que, utilizando sólo
la fuerza de la gravedad, lleva el agua hasta la huerta más alejada de la acequia
madre.
Consideramos necesario ampliar la zona de estudio más allá de la pedanía de
San Ginés para poder recoger inicios y finales de acequias y brazales, entendiendo
así mejor el funcionamiento y conectividad de la red.
Los mapas convencionales suelen representar el territorio en un momento
concreto, son una foto fija de la realidad, sin embargo, los lugares cambian
constantemente. Esta es la razón por la que algunos de los elementos que presentamos
en estos mapas no son coetáneos y otros han sido transformados o
han desaparecido. En este sentido, no representan sólo el lugar, sino también
el tiempo. Las carreteras y caminos dibujados sí que son los actuales con la intención
de facilitar la localización de los diferentes enclaves. Quien siga estos
mapas podrá encontrar los brazales en cuyos quijeros crecen frondosos olmos
y álamos, observar los monumentales partidores y brencas talladas en piedra
o fotografiar el Canal de Torres, pero también puede que llegue a un paraje y
no encuentre el cauce o la poza porque ya no existen.
En definitiva, los mapas elaborados son una representación del territorio físico
y también del paisaje de la memoria. En este sentido, son una combinación
de la observación objetiva y subjetiva del paisaje que no surge de una visión
inamovible o predominante, sino de la experiencia y la mirada colectiva.
Os animamos a seguir los caminos del agua y a dibujar los mapas de vuestros
rincones de la Huerta. Ojalá aprender de esa memoria ecológica y compartirla
nos inspire para imaginar futuros de mitigación y adaptación a la emergencia
climática.
Gracias a todos los que habéis contribuido a la elaboración de esta cartografía
del agua.
Tomás García Martínez, documentalista
Antonio José García Cano, profesor y artista
Paco Puig Esparza, coordinador del Centro Cultural de San Ginés






Mapas realizados por el artista Antonio José García Cano.





























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Colaboración con diseño gráfico y editorial.
Créditos del proyecto:
Investigación y redacción:
Ana Isabel Ponce Gea, María Luisa Rico Gómez.
Diseño gráfico e ilustración:
Gabriel Manuel Gallego Espinosa
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Con este trabajo de divulgación, la Hermandad de las Benditas Ánimas de Patiño, interpreta una melodía de los Mayos, algo diferente a la que se viene interpretando en los últimos años. Su labor de investigación, les ha llevado a interpretar nuevamente una partitura aparecida en El Liberal, en 1922. Eso les lleva a diferenciarse de otras agrupaciones de la zona.
Para su publicación, se llevó a cabo un folleto plegado en cruz, (en el que se obtuvieron 8 páginas) para hacer la presentación de este trabajo. Se optó por la sencillez que últimamente aparecen en los trabajos gráficos de esta Hermandad, a una sola tinta.
En el folleto se incluye:
Veamos un poco más las tradiciones huertanas, murcianas, y su conservación, la fecha del 30 de abril, y la música para las damas y el baile.
En la huerta de Murcia, distintas asociaciones velan por la conservación de costumbres, leyendas, romances, cantos, bailes, etc. Una de ellas es la Hermandad de las Benditas Ánimas de Patiño, que aúnan un repertorio de canto, baile y música. Todo, recogido por transmisión oral de sus mayores, y por la investigación. Con el canto de los Mayos, no es una excepción, interpretándola la noche del 30 de abril, o durante el mes de mayo.
La labor investigadora de Tomás García Martínez, componente de la Hermandad, inició la recuperación de esta versión del canto de los Mayos.

Esta fecha es el resurgir de la primavera en todo su esplendor, las nuevas cosechas, la exuberancia de la naturaleza y de la huerta murciana. Este canto, de origen pagano, se cristianizó por la iglesia haciendo que se cantase primero a la Virgen y a San José. En todas las tradiciones se producen estos ritos por el mes de mayo, como canto a la vida y al goce. En Murcia no iba a ser menos, esta tradición se recuperó en 1950, pero gracias a una partitura encontrada con fecha de 1921, se ha podido recuperar este canto aún más lejano en el tiempo.
Esta música se producía para galantear a las damas, rondar a las mozas, creando un ritual de fiesta propicio para bailar, tocar, cantar y enamorarse.

Ya hemos visto como los trabajos de investigación y recuperación de la cultura tradicional de un pueblo, necesitan ser transmitidos a la sociedad. El diseño gráfico colabora en esta labor y desde el estudio de diseño gráfico gallegoespinosa, tenemos especial interés en este mundo de tradiciones, que nos hace reconocernos en el pasado, recobrando la identitad y sintiéndonos un poco menos extraños.
Conocer estos ritos es adentrarnos más en la historia de nuestro pueblo y lugar de residencia, conectándonos con la Historia. Continuando la tradición se puede llegar a comunicar a la sociedad, año tras año.
Es el canto de los Mayos un tesoro de cultura popular que surgió para celebrar la primavera, para manifestar la alegría de la resurrección pagana de la vida.