Me gustaría hablar sobre la instalación sonora Canal del Reguerón. Una instalación sonora que se desarrolla en la Huerta de Murcia, junto a un canal artificial inaugurado en 1745, con sucesivas remodelaciones para reforzarlo en los años posteriores con el fin de evitar las riadas en el ciudad de Murcia y en su huerta. El canal deriva del río Guadalentín, que en árabe significa río de lodo o de fango.
La instalación sonora se sitúa en su margen, justo encima de uno de los muros que lo canaliza, en lo que se denomina mota del Reguerón, un camino de tierra que discurre paralelo. Este lugar es utilizado por deportistas y senderistas para pasear en un entorno alejado de los coches y en plena naturaleza.
El problema radica en que una autovía eliminará todo este entorno y esto me motiva a actuar sobre el territorio, como un ejercicio de dignidad y de memoria; salvaguardando su sonido natural, pero que si nada lo remedia, se verá saturado del rumor de los coches y otros vehículos circulando por la autovía.
La pieza sonora expuesta es una forma rectangular hecha en arcilla, en la que se le ha incluido un sistema de sonido consistente en un altavoz, este a su vez se conecta sin cables a un reproductor de sonido.
Las referencias sonoras estudiadas hacen mención a sonidos que han desaparecido, como Forgotten songs, 2009, de Michael Thomas Hill, Distant Trains, 1984, de Bill Fontana, o el mapa sonoro de Lisboa Soa.
Me gusta utilizar el sonido para trasladar al público oyente la sensación temporal de algo que discurre, ocupando su tiempo y transmitiéndole en el espacio una realidad concreta. Es muy potente poder situar una obra conectada con el territorio, donde el sonido contribuye a esa conexión más certera.
